Densidad
La densidad capilar es una de las partes a evaluar en un trasplante que más variaciones permite. Cuando uno acude a la consulta de un especialista normalmente concurre con muchas preguntas pero son las referentes a la cantidad de unidades a reponer una de las que más trascendencia va a tener. Un cirujano experto explicará con todo detalle las diferentes posibilidades y pondrá en manos del paciente la decisión final, pues es sólo él quien tiene el control de su proceso de regeneración capilar. El número de pelo a trasplantar refleja una cantidad estimativa del total de pelo que se puede trasladar, es individual para cada alopecia y depende del grado de la misma, del tipo de pelo, de la calidad de la zona donante, la edad del paciente, densidad a conseguir y costes del procedimiento. La pregunta: ¿cuántas unidades necesito? tiene que ir siempre matizada por otras tipo: ¿Cuántas unidades por centímetro cuadrado es el cirujano capaz de poner? ¿Quiero una densidad por igual en todas mis áreas despobladas o por el contrario me contento con la degradación habitual que utilizan los cirujanos para trucar los resultados? ¿Según la exploración realizada, tengo zona donante y textura suficiente de folículos para permitirme un trasplante de alta densidad? ¿Cuáles son mis expectativas reales y qué es exactamente lo que no me atrae de mi diseño capilar actual? ¿Cuánto estoy dispuesto a gastar para conseguir mayor densidad? Y muchas más preguntas similares. Si fuéramos estrictos en nuestros diagnósticos y sabiendo que la media de unidades foliculares en un caucásico son unas 70 por cm2, para imitar la naturaleza sólo tendríamos que multiplicar el área afecta por dicho número: Muchas unidades (en teoría son las unidades perdidas), aunque estamos por supuesto imaginando a un hombre completamente calvo. Sabemos que cuando tenemos buen pelo donante con 45 unidades por cm2 es suficiente para tapar con naturalidad el cuero cabelludo. Osea que si Ud. en sus zonas occipital y temporal tiene el pelo fuerte, bien negro, duro, algo rizado y con algunas canas, ha tenido suerte, con menos haremos más. Por el contrario si su pelo es fino, rubio, débil y su zona donante cada vez se reduce más, lo siento, es candidato a poder resolver sólo parcialmente su problema. Pero vamos a responder a aquellos conceptos que dependen de los cirujanos capilares: ¿Cuántas unidades por centímetro cuadrado es el cirujano capaz de poner? Gracias a la incorporación de los implanter, en injertocapilar.com somos capaces de imitar completamente la naturaleza. Un implanter es un aparato que coloca de manera automática los folículos dentro de la piel. Posee en su extremo distal una aguja acanalada de 0.75 mm de diámetro (implanter nº 1) para unidades foliculares de 1 y 2 pelos, o 1 mm (implanter nº 2) para unidades foliculares mayores. Es por ello que el implanter de 0.75 mm es ideal para la reconstrucción de zonas frontales y el de 1 mm para zonas posteriores. Si hacemos un cálculo fácil podremos decir que colocando los folículos pegados uno a otro con el implanter de 0.75 en 1 cm2 es posible realizar 169 incisiones y con el de 1 mm el número de folículos que podríamos colocar sería de 100. Como vemos en ambos casos cantidad suficiente para superar el número de unidades habituales en una persona sin pérdida capilar. La única pega que tiene el discurso anterior es que en el cuero cabelludo, los folículos no están pegados unos a otros. Veamos una fotografía del cabello normal de la zona occipital con un microscopio USB para un área de 0.3 cm2. Como vemos, la densidad de esta persona es aproximadamente de 63 UF/m2 (19 x 3.3). Con el implanter somos capaces de colocar los folículos en el ángulo correcto siguiendo la dirección de los pelos nativos. Podemos introducir las unidades dentro de la piel muy próximas unas de otras evitando la manipulación y daño que supondría hacerlo manualmente. El folículo no es empujado, presionado o aplastado en ningún momento, la colocación se realiza de manera gentil y automatizada. Todo ello nos permite alcanzar la densidad acordada en cada momento. Veamos otra fotografía de la zona receptora del mismo paciente anterior donde vamos a ver una densidad de unidades trasplantadas similar a la zona donante, más el aditivo de las unidades nativas (aunque la diferencia de textura y número de pelos entre ambas, nativas y trasplantadas, es obvia). ¿Quiero una densidad por igual en todas mis áreas despobladas o por el contrario me contento con la degradación habitual que utilizan los cirujanos para trucar los resultados? ¿Es inteligente poner la misma densidad en todas las zonas a repoblar? El número de unidades foliculares es desgraciadamente finito, y varía enormemente de unas personas a otras. Por lo tanto los cirujanos tenemos que utilizar dicho caudal de la manera más racional posible. Los números no son exactos y cada paciente exige una evaluación individualizada para que una vez explorada su zona donante veamos en qué manera podemos distribuir sus unidades sin alterar dicha zona. Sabemos que de la zona occipital podremos sacar unas 4000 unidades de forma segura sin que se note despoblamiento. Con la técnica FUE, al añadir las zonas temporales a la zona donante podemos agregar unas 2000 UF,s más. Podríamos ajustar mucho más los números y ser más radicales pero hablamos de una manera genérica y otro tipo de cifras tendría que ser a nivel personal. Sabiendo esto y dependiendo del grado de alopecia lo más lógico es redistribuir las unidades en densidades variables jugando con las diferentes áreas del cuero cabelludo. Veamos dichas zonas: Zona A: Corresponde a los dos centímetros iniciales. En su zona central se encuentra a 4 dedos por encima de las cejas. En la mayoría de los hombres se van acentuando las entradas laterales a medida que crecemos, no así en la mujer donde dicha línea permanece recta tal y como era en años adolescentes. Es la línea que define el marco de la cara, por lo que tiene que ser lo más natural posible para que nadie que nos mire de frente nos desvíe la mirada de los ojos. Si la línea frontal fuera antinatural veríamos como los ojos de nuestro interlocutor estarían saltado de la cara al pelo porque hay algo que llama la atención, que no está bien. Es mejor seguir despoblado que tener una mala línea frontal. Cuando esa zona está bien definida, la mirada se centra en nuestras facciones faciales, no en nuestro pelo. Es por ello que en esos dos centímetros hay que trabajar con grandes densidades, nuestra sugerencia va a ser siempre trabajar del orden de 45 a 70 unidades/cm2 (en casos muy excepcionales incluso más) dado que sólo vamos a poder utilizar unidades foliculares de 1 sólo pelo o como máximo 2 pelos/unidad en segunda o tercera línea. Factores condicionantes en el número de unidades a repoblar son las comunes: área total (máximo 40 cm2), zona calva o sólo despoblada y textura del pelo (color, grosor y forma). Atendiendo a todo lo expuesto podemos utilizar como vemos cantidades muy variables, desde 600 a más de 2000 unidades. Para terminar diremos que es un área bastante agradecida, con gran vascularización para la nutrición de los nuevos folículos que suele dar muy buenos resultados cuando las cosas se realizan correctamente y que da suficiente juego al permitir múltiples estilos de peinado. Zona B: Corresponde a los 5 cm posteriores ascendiendo por la zona parietal hasta una línea recta que pasa por la parte medio parietal o por la parte anterior de nuestras orejas. Afecta un área máxima de 35 cm2. Es una zona intermedia pero que también afecta a nuestra presentación frontal. Lo normal es que en aquellos casos en los que hemos trabajado con gran densidad en la zona A, podamos reducir el número de unidades en esta zona a 30 ó 35 por cm2. Suele ser además una zona que conserva algo de pelo nativo. Al mismo tiempo, hemos pasado a utilizar unidades foliculares mayoritariamente de 2 pelos por lo que la sensación de cobertura va a ser mayor. Existe un tipo de patrón alopécico con mayor despoblamiento de la zona B y que conservando el muñón central da el típico aspecto en alas de mariposa. En estos casos, ayudados por una línea frontal medianamente densa podemos aumentar la densidad por encima de 45 UF,s/cm2. Zona C: Normalmente la zona que conserva más pelo de toda la zona superior. Corresponde a los 5 cm parietales que vienen a continuación de la línea interauricular trazada anteriormente y puede tener un máximo de extensión de 70 cm2. Por su localización como zona de tránsito entre la parte frontal y la coronilla es la zona que menos densidad suele llevarse, unas 20 UF,s/cm2 aunque en algunas ocasiones, si la densidad es aceptable, no la tocamos y preferimos utilizar las unidades en otras áreas. Es un área que sólo se ve cuando nos miran desde una altura superior y que se disimula muy bien cuando las áreas A, B y D están pobladas. Para su repoblamiento se utilizan unidades foliculares de 2, 3 y 4 pelos para dar el mayor espesor posible. Zona D: Nuestro caballo de batalla. Es una zona compleja debido a determinadas características:   Irrigación distal: Zona donde terminan todas las ramificaciones arteriales, arterias temporal y occipital, ramas distales de la Carótida Externa. Poca circulación colateral, peor nutrición folicular. Zona donde el efluvio telógeno es siempre más evidente después de un trasplante. Gran área: En grandes despoblamientos sólo esta zona puede ser equiparable a las otras 3 mencionadas anteriormente. Puede llegar a 150 cm2. Distribución del pelo: Si nos fijamos es un área con distribución centrífuga del pelo. Es decir, mientras que en otras zonas el resultado visual del pelo es la suma de las diferentes capas de pelo, en la coronilla partimos de 1 ó 2 remolinos y el pelo se dirige hacia fuera por lo que vemos son las raíces o inserciones del pelo y no la suma de capas que comentábamos antes. Es una de las zonas que antes clarea en todo el mundo y aún en personas no alopécicas también vemos piel en ocasiones. Todo ello hace que para poblar esta zona y no ver el cuero cabelludo necesitamos gran cantidad de unidades de gran densidad. A favor tenemos que suele haber pelo nativo y que es la zona que mejor responde al tratamiento médico con finasteride, minoxidil. Si disponemos de buenas unidades de 3 y 4 pelos y buena zona donante podremos utilizar densidades cercanas a 45 UF,s/cm2 para dar espesor y consistencia a la zona. Por supuesto dependemos del grado de alopecia, lógicamente siempre vamos a plantear y alcanzar mayor densidad en un NW III vertex que en un NW V ó VI. ¿Según la exploración realizada, tengo zona donante y textura suficiente de folículos para permitirme un trasplante de alta densidad? Es un factor muy importante a la hora de planear un trasplante. Lamentablemente no todo el mundo tiene la misma zona donante, el mismo tamaño de cráneo, o tiene la línea de afectación folicular más proximal o distal en las áreas temporooccipitales. Podemos tener un patrón alopécico predominantemente masculino con despoblamiento frontoparietal y buena zona capilar occipitotemporal o tengo una alopecia androgenética tipo femenino con afectación también de áreas temporooccipitales y despoblamiento general. Podemos tener unidades fuertes y oscuras en la zona donante con predominio de unidades de 3 y 4 pelos, o por el contrario unidades más bien finas, rubias y con predominio de las de 1 y 2 pelos. También sabemos que influyen otros factores como tener el pelo más rizado o tener unidades con pelo canoso o tener poco contraste entre el color del cráneo y del pelo... Como vemos son múltiples los factores que hacen de un trasplante un proceso muy personal y muy poco estandarizado que requieren de un cirujano experto en todas las modalidades para que al final tengamos a un paciente satisfecho con el resultado conseguido. ¿Cuáles son mis expectativas reales y qué es exactamente lo que no me atrae de mi diseño capilar actual? El fallo del profesional que ofrece expectativas no reales siempre nos lleva a un paciente insatisfecho. Y ello sólo se puede prevenir con explicaciones muy claras del proceso que se va a realizar, definiendo específicamente los beneficios que el paciente puede esperar conseguir. Un hombre acostumbrado a su calvicie será más fácil de satisfacer, y aceptará un resultado menos completo que un hombre joven que esté comenzando a perder su pelo y que recuerde aquellos días en que se miraba al espejo y veía el pelo brillante y denso de un adolescente. El paciente joven siempre va a querer la línea frontal que tenía en su juventud y no se contentará con menos. Es cada vez más frecuente encontrar opiniones de jóvenes ansiosos al ver un despoblamiento incipiente de su zona frontal con una gran cantidad de información recogida en ésta, la red de internautas, con dogmas muy estrictos en lo que la restauración capilar tiene que ser, y con cánones donde no se tiene en cuenta ninguna de las variaciones antes mencionadas. Es un esfuerzo loable y nuestra intención con nuestros pacientes es informar lo más detalladamente posible sobre todas las opciones, variantes y posibilidades que la cirugía capilar ofrece. Debido a que la cirugía es permanente, el cirujano debe tener en consideración un diseño capilar apropiado para toda la vida del paciente y además tendrá en cuenta las reservas de pelo en la zona donante. Por todas estas razones es por lo que consideramos que algunos pacientes muy jóvenes no son buenos candidatos para trasplante. En cambio un paciente maduro, con pérdida capilar importante, estará mucho más contento con el planteamiento de una línea capilar frontal alta restaurada y una cantidad modesta y suficiente de pelo natural cubriendo su cabeza por primera vez en años. Ahora bien, la gran mayoría de los pacientes que consultan están entre estos dos extremos, y es aquí donde el profesional tiene que guiar cuidadosamente al paciente para hacerle entender las metas que vamos a conseguir y la eficacia del proceso. Atendiendo a la psicología humana, a la dinámica capilar y experiencia práctica no es siempre sabio recomendar un número específico de injertos como si este número fuera una cantidad absoluta. La cantidad es orientativa, y a ser posible por encima de lo que razonablemente y con seguridad se pueda realizar, pero siempre dentro de los márgenes. Si la evaluación es buena, se dan los preceptos requeridos, tenemos una zona donante suficiente y el paciente quiere conseguir una gran densidad, por descontado trabajaremos con gran densidad. La meta del profesional capilar es ayudar a que el paciente entienda cuan cerca puede estar de resolver sus necesidades y expectativas personales, cuanto costará todo el proceso y cuantas sesiones puede necesitar. Con el planteamiento apropiado, la satisfacción es fácil de alcanzar. El impacto de un trasplante depende del área a trasplantar y del número de injertos utilizados. No obstante, sigue siendo útil que el paciente tenga una idea general bastante precisa del número requerido en el procedimiento.  
PIONEROS EN ESPAÑA Año 2003 TÉCNICA FUE
Dr. José Lorenzo - Dra. Ximena Vila
C   Injerto capilar
Paseo de la chopera, 66  Alcobendas - Madrid
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Técnica
Implanter
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Dra. Vila
912 939 427
Densidad
La densidad capilar es una de las partes a evaluar en un trasplante que más variaciones permite. Cuando uno acude a la consulta de un especialista normalmente concurre con muchas preguntas pero son las referentes a la cantidad de unidades a reponer una de las que más trascendencia va a tener. Un cirujano experto explicará con todo detalle las diferentes posibilidades y pondrá en manos del paciente la decisión final, pues es sólo él quien tiene el control de su proceso de regeneración capilar. El número de pelo a trasplantar refleja una cantidad estimativa del total de pelo que se puede trasladar, es individual para cada alopecia y depende del grado de la misma, del tipo de pelo, de la calidad de la zona donante, la edad del paciente, densidad a conseguir y costes del procedimiento. La pregunta: ¿cuántas unidades necesito? tiene que ir siempre matizada por otras tipo: ¿Cuántas unidades por centímetro cuadrado es el cirujano capaz de poner? ¿Quiero una densidad por igual en todas mis áreas despobladas o por el contrario me contento con la degradación habitual que utilizan los cirujanos para trucar los resultados? ¿Según la exploración realizada, tengo zona donante y textura suficiente de folículos para permitirme un trasplante de alta densidad? ¿Cuáles son mis expectativas reales y qué es exactamente lo que no me atrae de mi diseño capilar actual? ¿Cuánto estoy dispuesto a gastar para conseguir mayor densidad? Y muchas más preguntas similares. Si fuéramos estrictos en nuestros diagnósticos y sabiendo que la media de unidades foliculares en un caucásico son unas 70 por cm2, para imitar la naturaleza sólo tendríamos que multiplicar el área afecta por dicho número: Muchas unidades (en teoría son las unidades perdidas), aunque estamos por supuesto imaginando a un hombre completamente calvo. Sabemos que cuando tenemos buen pelo donante con 45 unidades por cm2 es suficiente para tapar con naturalidad el cuero cabelludo. Osea que si Ud. en sus zonas occipital y temporal tiene el pelo fuerte, bien negro, duro, algo rizado y con algunas canas, ha tenido suerte, con menos haremos más. Por el contrario si su pelo es fino, rubio, débil y su zona donante cada vez se reduce más, lo siento, es candidato a poder resolver sólo parcialmente su problema. Pero vamos a responder a aquellos conceptos que dependen de los cirujanos capilares: ¿Cuántas unidades por centímetro cuadrado es el cirujano capaz de poner? Gracias a la incorporación de los implanter, en injertocapilar.com somos capaces de imitar completamente la naturaleza. Un implanter es un aparato que coloca de manera automática los folículos dentro de la piel. Posee en su extremo distal una aguja acanalada de 0.75 mm de diámetro (implanter nº 1) para unidades foliculares de 1 y 2 pelos, o 1 mm (implanter nº 2) para unidades foliculares mayores. Es por ello que el implanter de 0.75 mm es ideal para la reconstrucción de zonas frontales y el de 1 mm para zonas posteriores. Si hacemos un cálculo fácil podremos decir que colocando los folículos pegados uno a otro con el implanter de 0.75 en 1 cm2 es posible realizar 169 incisiones y con el de 1 mm el número de folículos que podríamos colocar sería de 100. Como vemos en ambos casos cantidad suficiente para superar el número de unidades habituales en una persona sin pérdida capilar. La única pega que tiene el discurso anterior es que en el cuero cabelludo, los folículos no están pegados unos a otros. Veamos una fotografía del cabello normal de la zona occipital con un microscopio USB para un área de 0.3 cm2. Como vemos, la densidad de esta persona es aproximadamente de 63 UF/m2 (19 x 3.3). Con el implanter somos capaces de colocar los folículos en el ángulo correcto siguiendo la dirección de los pelos nativos. Podemos introducir las unidades dentro de la piel muy próximas unas de otras evitando la manipulación y daño que supondría hacerlo manualmente. El folículo no es empujado, presionado o aplastado en ningún momento, la colocación se realiza de manera gentil y automatizada. Todo ello nos permite alcanzar la densidad acordada en cada momento. Veamos otra fotografía de la zona receptora del mismo paciente anterior donde vamos a ver una densidad de unidades trasplantadas similar a la zona donante, más el aditivo de las unidades nativas (aunque la diferencia de textura y número de pelos entre ambas, nativas y trasplantadas, es obvia). ¿Quiero una densidad por igual en todas mis áreas despobladas o por el contrario me contento con la degradación habitual que utilizan los cirujanos para trucar los resultados? ¿Es inteligente poner la misma densidad en todas las zonas a repoblar? El número de unidades foliculares es desgraciadamente finito, y varía enormemente de unas personas a otras. Por lo tanto los cirujanos tenemos que utilizar dicho caudal de la manera más racional posible. Los números no son exactos y cada paciente exige una evaluación individualizada para que una vez explorada su zona donante veamos en qué manera podemos distribuir sus unidades sin alterar dicha zona. Sabemos que de la zona occipital podremos sacar unas 4000 unidades de forma segura sin que se note despoblamiento. Con la técnica FUE, al añadir las zonas temporales a la zona donante podemos agregar unas 2000 UF,s más. Podríamos ajustar mucho más los números y ser más radicales pero hablamos de una manera genérica y otro tipo de cifras tendría que ser a nivel personal. Sabiendo esto y dependiendo del grado de alopecia lo más lógico es redistribuir las unidades en densidades variables jugando con las diferentes áreas del cuero cabelludo. Veamos dichas zonas: Zona A: Corresponde a los dos centímetros iniciales. En su zona central se encuentra a 4 dedos por encima de las cejas. En la mayoría de los hombres se van acentuando las entradas laterales a medida que crecemos, no así en la mujer donde dicha línea permanece recta tal y como era en años adolescentes. Es la línea que define el marco de la cara, por lo que tiene que ser lo más natural posible para que nadie que nos mire de frente nos desvíe la mirada de los ojos. Si la línea frontal fuera antinatural veríamos como los ojos de nuestro interlocutor estarían saltado de la cara al pelo porque hay algo que llama la atención, que no está bien. Es mejor seguir despoblado que tener una mala línea frontal. Cuando esa zona está bien definida, la mirada se centra en nuestras facciones faciales, no en nuestro pelo. Es por ello que en esos dos centímetros hay que trabajar con grandes densidades, nuestra sugerencia va a ser siempre trabajar del orden de 45 a 70 unidades/cm2 (en casos muy excepcionales incluso más) dado que sólo vamos a poder utilizar unidades foliculares de 1 sólo pelo o como máximo 2 pelos/unidad en segunda o tercera línea. Factores condicionantes en el número de unidades a repoblar son las comunes: área total (máximo 40 cm2), zona calva o sólo despoblada y textura del pelo (color, grosor y forma). Atendiendo a todo lo expuesto podemos utilizar como vemos cantidades muy variables, desde 600 a más de 2000 unidades. Para terminar diremos que es un área bastante agradecida, con gran vascularización para la nutrición de los nuevos folículos que suele dar muy buenos resultados cuando las cosas se realizan correctamente y que da suficiente juego al permitir múltiples estilos de peinado. Zona B: Corresponde a los 5 cm posteriores ascendiendo por la zona parietal hasta una línea recta que pasa por la parte medio parietal o por la parte anterior de nuestras orejas. Afecta un área máxima de 35 cm2. Es una zona intermedia pero que también afecta a nuestra presentación frontal. Lo normal es que en aquellos casos en los que hemos trabajado con gran densidad en la zona A, podamos reducir el número de unidades en esta zona a 30 ó 35 por cm2. Suele ser además una zona que conserva algo de pelo nativo. Al mismo tiempo, hemos pasado a utilizar unidades foliculares mayoritariamente de 2 pelos por lo que la sensación de cobertura va a ser mayor. Existe un tipo de patrón alopécico con mayor despoblamiento de la zona B y que conservando el muñón central da el típico aspecto en alas de mariposa. En estos casos, ayudados por una línea frontal medianamente densa podemos aumentar la densidad por encima de 45 UF,s/cm2. Zona C: Normalmente la zona que conserva más pelo de toda la zona superior. Corresponde a los 5 cm parietales que vienen a continuación de la línea interauricular trazada anteriormente y puede tener un máximo de extensión de 70 cm2. Por su localización como zona de tránsito entre la parte frontal y la coronilla es la zona que menos densidad suele llevarse, unas 20 UF,s/cm2 aunque en algunas ocasiones, si la densidad es aceptable, no la tocamos y preferimos utilizar las unidades en otras áreas. Es un área que sólo se ve cuando nos miran desde una altura superior y que se disimula muy bien cuando las áreas A, B y D están pobladas. Para su repoblamiento se utilizan unidades foliculares de 2, 3 y 4 pelos para dar el mayor espesor posible. Zona D: Nuestro caballo de batalla. Es una zona compleja debido a determinadas características:   Irrigación distal: Zona donde terminan todas las ramificaciones arteriales, arterias temporal y occipital, ramas distales de la Carótida Externa. Poca circulación colateral, peor nutrición folicular. Zona donde el efluvio telógeno es siempre más evidente después de un trasplante. Gran área: En grandes despoblamientos sólo esta zona puede ser equiparable a las otras 3 mencionadas anteriormente. Puede llegar a 150 cm2. Distribución del pelo: Si nos fijamos es un área con distribución centrífuga del pelo. Es decir, mientras que en otras zonas el resultado visual del pelo es la suma de las diferentes capas de pelo, en la coronilla partimos de 1 ó 2 remolinos y el pelo se dirige hacia fuera por lo que vemos son las raíces o inserciones del pelo y no la suma de capas que comentábamos antes. Es una de las zonas que antes clarea en todo el mundo y aún en personas no alopécicas también vemos piel en ocasiones. Todo ello hace que para poblar esta zona y no ver el cuero cabelludo necesitamos gran cantidad de unidades de gran densidad. A favor tenemos que suele haber pelo nativo y que es la zona que mejor responde al tratamiento médico con finasteride, minoxidil. Si disponemos de buenas unidades de 3 y 4 pelos y buena zona donante podremos utilizar densidades cercanas a 45 UF,s/cm2 para dar espesor y consistencia a la zona. Por supuesto dependemos del grado de alopecia, lógicamente siempre vamos a plantear y alcanzar mayor densidad en un NW III vertex que en un NW V ó VI. ¿Según la exploración realizada, tengo zona donante y textura suficiente de folículos para permitirme un trasplante de alta densidad? Es un factor muy importante a la hora de planear un trasplante. Lamentablemente no todo el mundo tiene la misma zona donante, el mismo tamaño de cráneo, o tiene la línea de afectación folicular más proximal o distal en las áreas temporooccipitales. Podemos tener un patrón alopécico predominantemente masculino con despoblamiento frontoparietal y buena zona capilar occipitotemporal o tengo una alopecia androgenética tipo femenino con afectación también de áreas temporooccipitales y despoblamiento general. Podemos tener unidades fuertes y oscuras en la zona donante con predominio de unidades de 3 y 4 pelos, o por el contrario unidades más bien finas, rubias y con predominio de las de 1 y 2 pelos. También sabemos que influyen otros factores como tener el pelo más rizado o tener unidades con pelo canoso o tener poco contraste entre el color del cráneo y del pelo... Como vemos son múltiples los factores que hacen de un trasplante un proceso muy personal y muy poco estandarizado que requieren de un cirujano experto en todas las modalidades para que al final tengamos a un paciente satisfecho con el resultado conseguido. ¿Cuáles son mis expectativas reales y qué es exactamente lo que no me atrae de mi diseño capilar actual? El fallo del profesional que ofrece expectativas no reales siempre nos lleva a un paciente insatisfecho. Y ello sólo se puede prevenir con explicaciones muy claras del proceso que se va a realizar, definiendo específicamente los beneficios que el paciente puede esperar conseguir. Un hombre acostumbrado a su calvicie será más fácil de satisfacer, y aceptará un resultado menos completo que un hombre joven que esté comenzando a perder su pelo y que recuerde aquellos días en que se miraba al espejo y veía el pelo brillante y denso de un adolescente. El paciente joven siempre va a querer la línea frontal que tenía en su juventud y no se contentará con menos. Es cada vez más frecuente encontrar opiniones de jóvenes ansiosos al ver un despoblamiento incipiente de su zona frontal con una gran cantidad de información recogida en ésta, la red de internautas, con dogmas muy estrictos en lo que la restauración capilar tiene que ser, y con cánones donde no se tiene en cuenta ninguna de las variaciones antes mencionadas. Es un esfuerzo loable y nuestra intención con nuestros pacientes es informar lo más detalladamente posible sobre todas las opciones, variantes y posibilidades que la cirugía capilar ofrece. Debido a que la cirugía es permanente, el cirujano debe tener en consideración un diseño capilar apropiado para toda la vida del paciente y además tendrá en cuenta las reservas de pelo en la zona donante. Por todas estas razones es por lo que consideramos que algunos pacientes muy jóvenes no son buenos candidatos para trasplante. En cambio un paciente maduro, con pérdida capilar importante, estará mucho más contento con el planteamiento de una línea capilar frontal alta restaurada y una cantidad modesta y suficiente de pelo natural cubriendo su cabeza por primera vez en años. Ahora bien, la gran mayoría de los pacientes que consultan están entre estos dos extremos, y es aquí donde el profesional tiene que guiar cuidadosamente al paciente para hacerle entender las metas que vamos a conseguir y la eficacia del proceso. Atendiendo a la psicología humana, a la dinámica capilar y experiencia práctica no es siempre sabio recomendar un número específico de injertos como si este número fuera una cantidad absoluta. La cantidad es orientativa, y a ser posible por encima de lo que razonablemente y con seguridad se pueda realizar, pero siempre dentro de los márgenes. Si la evaluación es buena, se dan los preceptos requeridos, tenemos una zona donante suficiente y el paciente quiere conseguir una gran densidad, por descontado trabajaremos con gran densidad. La meta del profesional capilar es ayudar a que el paciente entienda cuan cerca puede estar de resolver sus necesidades y expectativas personales, cuanto costará todo el proceso y cuantas sesiones puede necesitar. Con el planteamiento apropiado, la satisfacción es fácil de alcanzar. El impacto de un trasplante depende del área a trasplantar y del número de injertos utilizados. No obstante, sigue siendo útil que el paciente tenga una idea general bastante precisa del número requerido en el procedimiento.  
C
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